Alopecias en la infancia

La alopecia o caída del pelo no solo afecta a los adultos. También afecta a niños, pero con un diagnóstico dermatológico adecuado y un tratamiento médico específico la mayoría de los casos se solucionan con éxito.

Causas de alopecia en los niños:

Tiña en cuero cabelludo: consiste en una infección por hongos que se observa con cierta frecuencia en las consultas de dermatología. Se suele manifestar por la aparición de pequeñas placas redondeadas u ovaladas, con descamación y pérdida de cabello en su superficie. El tratamiento generalmente implica administrar un antifúngico oral, durante algunas semanas, acompañado de champús antifúngicos específicos. Debido a su naturaleza contagiosa, hay que evitar compartir objetos que van a estar en contacto con el cuero cabelludo del niño, como toallas, cepillos, almohadas, sombreros, etc., hasta el final del tratamiento.

Alopecia areata: Es una forma de alopecia autoinmune, en la que el sistema inmunitario ataca y causa la pérdida de los folículos pilosos. No es contagiosa.
Se caracteriza por la aparición brusca de placas redondeadas u ovaladas lisas, con pérdida de cabello. Alrededor del 25% de los niños también tienen alteraciones en las uñas.
No se puede controlar la evolución de la alopecia pero el tratamiento permite que el pelo vuelva a crecer. En la mayoría de los niños se observa un recrecimiento espontáneo, aunque alrededor del 5 % de los niños van a progresar a la alopecia total – pérdida de todo el pelo del cuero cabelludo. Incluso algunos de ellos podrán desarrollar la forma de alopecia universal -pérdida total del vello corporal. El tratamiento será distinto en función de la extensión de la alopecia y de la edad del niño.

Tricotilomanía: Consiste en la pérdida de cabello causada por tirar del pelo, torcer o frotar el mismo. La caída de cabello será irregular y se caracteriza por pelos rotos con longitud variable. De forma característica las placas de alopecia se observan en el lado de la mano dominante del niño. Es una forma de alopecia que puede estar desencadenada por un factor de estrés o ansiedad, como la pérdida de un familiar, el nacimiento de un hermano, un divorcio o un factor de estrés escolar.

Alopecia por tracción: se produce cuando las trenzas o las coletas se aprietan en exceso lo que resulta en la pérdida de cabello en la línea de implantación del cabello.

Efluvio telógeno: Consiste en una forma de alopecia desencadenada por un evento importante u un estrés repentino o grave – fiebres altas, procedimientos quirúrgicos con anestesia general, la muerte de un ser querido, o el uso de ciertos medicamentos. Ese evento interrumpe el ciclo normal del crecimiento del pelo. Los folículos pilosos dejan de crecer antes de tiempo y entran en una fase de reposo (llamada la fase de telógeno), y entre 6 y 16 semanas más tarde, el cabello empieza a caerse.
Cuando el factor desencadenante de la alopecia ya no esta presente, el crecimiento del pelo empieza de forma espontánea y se completa en un periodo de seis meses a un año .

Deficiencias nutricionales: Aunque menos frecuente, la caída del cabello puede ser un síntoma de las deficiencias en ciertos nutrientes, incluyendo: vitamina H o biotina y zinc. El déficit de hierro también desencadena la aparición de un efluvio telogéno. En otros casos puede ser un síntoma del exceso de vitamina A.

Alteraciones endocrinas: El hipotiroidismo, una condición en la cual la glándula tiroides es poco activa y produce una cantidad insuficiente de hormonas tiroideas, puede desencadenar una alopecia. Además alteraciones de las glándulas suprarrenales también pueden ser responsables por la aparición de alopecias en la edad infantil.
Para el diagnóstico se requiere realizar un análisis de sangre y una exploración mediante técnicas de imagen de las glándulas. El tratamiento será específico en función de la alteración encontrada.