Cirugía Plástica. ¿Es realmente vanidad?

La pasada semana fruto de una consulta con una paciente que va a someterse a una mastectomía, explicando las distintas técnicas de reconstrucción mamaria, el postoperatorio y los riesgos quirúrgicos, finalizando la consulta la paciente me comento: -Dr., no entiendo cómo puede haber gente que se opere por gusto. Yo le contesté: – Nunca operé a nadie así.

No era la primera vez que escuchaba esa afirmación, pero me llevo a pensar la necesidad de escribiré esta entrada.

Personalmente, fuera de lo que es cirugía reparadora, en los que no existe ninguna duda sobre la necesidad del procedimiento, dentro de la Cirugía puramente “Estética”, en mi consulta, y me consta que en la de muchos de mis compañeros, entorno al 80% de los casos se trata de pacientes en los que hablar de vanidad me parecería poco acertado.

La mayoría de las pacientes que acuden a la consulta de un cirujano plástico, no lo hacen de forma precipitada sin consultar con familiares o amigos; es una decisión en la inmensa mayoría de los casos meditada. Con ello no quiero negar la existencia de casos en los que yo mismo considero innecesario, banal, y por lo tanto desaconsejo intervención quirúrgica, estos suelen ser la excepción y no la regla. El principal deseo de una paciente que acude a la consulta de un cirujano plástico es sentirse bien consigo mismo. Aquellos que piensan que las pacientes acuden con la foto de los pechos de una modelo, están muy equivocados; ese tipo de pacientes es anecdótico. Las pacientes acuden con ganas de mejorar y sentirse dentro de la norma.

La gente que frivoliza diciendo que quien se opera es porque no tiene personalidad, realmente son personas que desconocen el día a día de un cirujano plástico, o son personas faltas de empatía.

Con esto no quiero decir que la paciente que tiene los pechos pequeños han de operarse para estar dentro de los cánones, sino que la paciente que no tiene pecho, y desnuda su torso se asemeja al de un varón, o aquella con una diferencia de volumen muy marcada entre ambos pechos, o las que unas mamas de gran tamaño le acarrean problemas de espalda, no son personas carentes de personalidad por intervenirse.
Estoy de acuerdo y entiendo que mujeres con problemas como los anteriores no se operen, porque se encuentren bien consigo mismas, o por miedo a la cirugía, pero aquellas que estando en esa situación se intervengan y sean tachadas de personas frívolas o poco maduras….

Actualmente, la cirugía ha evolucionado y aquellas personas que desean mejorar su aspecto pueden hacerlo sometiéndose a un riesgo que, aunque siempre riesgo, es un riesgo controlado. Si no existiera estás técnicas, o pusieran en peligro la vida de las paciente, escribiría sobre la necesidad de aceptarnos tal cual somos. Si bien, la diversidad nos hace únicos, a veces una determinada alteración puede hacer sentirnos señalados.

Entiendo que una paciente con unas mamas tuberosas (tipo de alteración en la forma del pecho) pueda ser feliz y sentirse sexy, pero mismamente entendible me resulta que otra paciente con el mismo caso, desee intervenirse y no por ello ser más superficial, o tenga menos personalidad que la primera.

Es por lo anterior que quiero llamar la atención ante la necesidad de cambiar esta asociación cirugía estética = frivolidad. Es un procedimiento realizado por un médico que por encima de toda vela por la seguridad y bienestar de sus pacientes.

Aunque, todos sabemos de casos aislados, en los que la ética fue marginada de la ecuación, los criterios médicos están siempre por encima de todo.

Hoy por hoy, la mayoría de las pacientes que se someten una intervención “estética” son personas con alteraciones en la forma de su cuerpo, que las hacen sentirse señaladas, en las que si uno por un momento se imaginase en su misma situación entendería su inquietud y desasosiego.

Un saludo.