-Dr. ¿Qué hay de nuevo en la rinoplastia?

Cleopatra
La rinoplastia es una de las intervenciones en las que se han descrito más técnicas. Entre los Cirujanos Plástico existe una importante controversia, en cuanto a cuál es la técnica más apropiada para cada paciente. Si bien las primeras rinoplastias se realizaban de forma cerrada, sin realizar una pequeña incisión debajo de la punta, actualmente muchos cirujanos son partidarios de realizar la cirugía abierta.

Los partidarios de la técnica abierta explican que realizar una rinoplastia cerrada es como arreglar un automóvil con el capó cerrado. Mientras sus detractores refieren que al abrir, queda una pequeña cicatriz y que la recuperación, comentan, puede ser más lenta.

Como todo, la virtud esta en conocer ambas técnicas y seleccionar la apropiada para cada paciente. Hay caso que pueden hacerse de forma cerrada; mientras que otros parece arriesgado no hacerlo de forma abierta.

En los últimos años se aboga por las técnicas mínimamente invasivas pero, ¿qué son las técnicas mínimamente invasivas? Consisten en modificar la forma en lo menor posible, para que la nariz quede armónica con respecto al rostro. El objetivo es suavizar los rasgos para realzar el rostro en conjunto.

Algunas de las dudas de nuestras pacientes son las siguientes:

-¿Rinoplastia con anestesia local?
¡NO, gracias! La rinoplastia ha de realizarse con anestesia general, en juego está la seguridad del paciente; solo y repito, solo en aquellos casos en los que se va a tocar en exclusiva la punta nasal puede realizarse con anestesia local.

-¿Rinoplastia sin cirugía?
¡CUIDADO! Actualmente, para mejor su comercialización y el marketing se habla de rinomodelación, consistente en la infiltración de rellenos reabsorbibles sobre la nariz para suavizar el rostro. La llegada de las sustancias de relleno han popularizado la rinomodelación, y si bien, en casos muy puntuales es una buena opción, la popularización ha llevado a intentar modelar narices que requieren de cirugía. Sobre los productos de rellenos, aunque se comercializan como reabsorbibles, es conocido por todos los cirujanos plásticos que siempre algo queda. La mala colocación de dichos productos puede llegar a producir alteraciones que no se restablezcan con el paso del tiempo. Operar una nariz que ha sido infiltrada con sustancias de relleno previamente es una experiencia que no recomiendo.

-¿Simulación previa?
¡NO, aún no vi a ningún compañero operar con Photoshop! Sin ser radicales, podemos decir que, en algunos casos, una simulación puede ayudar a que paciente y cirujano se entiendan. Hay que subrayar que la simulación no va a parecerse al resultado en absoluto. En la rinoplastia hay muchos factores que el cirujano no puede controlar, como es la cicatrización y la retracción que se va a producir o la inflamación.

-¿Fotos de pacientes?
Siempre comento a los pacientes,-cuando alguien enseña unas fotos, suelen ser los mejores casos. Cada caso es particular y el resultado obtenido con un paciente no puede ser igual al obtenido con otro paciente.

-¿Es doloroso el postoperatorio?
No, pero si aparatoso. Tras la intervención se lleva una férula nasal (escayola) y la nariz debe permanecer taponada durante 48 horas; créanme aun nadie me comento que se encontraba cómodo durante las primeras 48 horas. Pero el tiempo pasa y al final de la semana esos días quedan como una anécdota.

-¿Cuándo se aprecia le resultado?
Al año. El resultado definitivo de la rinoplastia solo se aprecia al año de la intervención. Normalmente tras la intervención se utiliza una férula que el paciente debe llevar durante 1 semana. Es frecuente a la aparición de hematomas que suelen reabsorberse en 2-3 semanas. Normalmente, se recobra la actividad a la semana, posponiendo la actividad deportiva de contacto durante al menos un mes.

-¿Se enterarán mis conocidos?
No. Evidentemente, si te cruzas por la calle con una férula en el dorso nasal, la gente te preguntará, pero es frecuentes que los conocidos no aprecien cambios, pero, – Dr., me opero para que se note. Tranquila, se nota pero no se aprecia. El secreto de una rinoplastia es en que la nariz pase desapercibida en el rostro. Claro, hay casos de cambios más acusados, sin embargo, incluso en esos casos es frecuente que la gente no perciba el cambio de la nariz. Percibe un cambio pero no sabe dónde. Les suelo recomendar a mis pacientes que una semana antes de la intervención hagan una ligera modificación de su look; pasen de usar gafas a lentillas, cambien el peinado, utilicen un pañuelo y, tras la cirugía, una vez iniciada la actividad habitual vuelvan a su look habitual, la mayoría no notará el cambio.

-¿Cuál es la técnica más a apropiada para mí?
La menos agresiva que mejor domine tu cirujano. He visto realizar infinidad de técnicas diferentes para obtener el mismo resultado. A mi entender, la mejor es siempre la menos agresiva.

-Una última pregunta: – ¿me garantizará el resultado?
Lo único que se puede garantizar es que emplearan todos los medios y recursos para que la intervención se realice con las mayores garantías. ¿El resultado? El resultado perfecto no existe, por ello, explicamos a los pacientes que hay que buscar la mejoría, pero no la perfección. A veces accidentalmente nos tropezamos con ella, pero lo habitual es alcanzar un punto entre la mejoría y la perfección.