El ABCD de los lunares

Las lesiones pigmentadas, entre las cuales se encuentran los nevus o lunares, son muy frecuentes. Suelen crecer y formarse en las dos primeras décadas de la vida. Es cierto, que en los adultos pueden seguir apareciendo lunares, aunque algunos tienden a involucionar con el tiempo.

Los lunares pueden salir en cualquier parte del cuerpo, incluyendo los genitales, labios o dentro de la boca y en las uñas y variar en aspecto, color y tamaño. Generalmente, la mayoría son benignos, pero hay algunos que por su forma, color, tamaño o síntomas requieren de una vigilancia más estrecha. La auto-exploración, aunque no sustituye la visita de un dermatólogo, juega un papel importante para su detección.

La Academia Americana de Dermatología ideó un sencillo sistema para que las personas con lunares puedan auto-explorarse. El sistema se conoce como el ABCD de los lunares, donde se explica que características determinadas deben alertarnos de la necesitad de visitar a nuestro dermatólogo. Aunque no se recoge en el ABCD, el cambio brusco en el tamaño o forma, la aparición de ulceración en el nevus o sangrado, son otros criterios importantes para acudir a consulta.

Asimetría: Si al dividir el lunar con una línea por la mitad, una mitad es diferente de la otra.

Bordes: Cuando el borde del lunar es irregular con cortes o perforaciones o está mal definido y cuesta seguirlo con la vista.

Color: Si observa distintos colores dentro del lunar, en lugar de un color uniforme. Los lunares malignos suelen tener en el interior color gris, blanco, azul e incluso rojo.

Diámetro: Si el lunar tiene más de 6 mm de diámetro o aumenta rápidamente de tamaño.

Si bien esta clasificación es de ayuda, hay que tener experiencia a la hora de valorar los lunares, cuando se cumple alguno de estos criterios o la localización es de difícil acceso es aconsejable visitar a su dermatólogo.