La Hipertrofia Mamaria tiene también repercusiones a nivel del metabolismo.

Aunque para algunas personas, sobre todo hombres, el volumen exagerado de las mamas pueda ser considerado atractivo, para las pacientes que lo sufren es un suplicio.

Si bien, es común escuchar en los medios de comunicación sobre el aumento mamario, no es tan frecuente escuchar sobre la reducción mamaria. Para muchas mujeres el volumen excesivo de sus pechos es un problema frecuentemente, pero del que muchas se sienten incómodas de hablar.

La hipertrofia mamaria o gigantomastia es una patología que consiste en el desarrollo exagerado de tamaño de los senos. Este desarrollo exagerado suele manifestarse en la segunda década de la vida, aunque puede desarrollarse en décadas sucesivas.

El crecimiento excesivo de las mamas se considera patológico, en tanto en cuento, supone un menos cabo en la salud de la paciente, ya sea a nivel físico o psicológico. Las mujeres más jóvenes suelen tener quejas psicológicas y las mayores físicas. Las principales quejas físicas de están pacientes son: dolor de espalda, pliegues en el hombro, dolor en cuello, intertrigo cutáneo, dificultades a la hora de hacer deporte y dolor mamario.

La disminución de peso aunque puede disminuir el volumen de la mamas, pero no alivia los síntomas antes descritos, siendo la opción quirúrgica, independientemente del volumen de las mamas, la intervención que produce una reducción significativa de los síntomas.

Se han realizado estudios que correlación esa mejoría de los síntomas con la corrección angular de la lordosis cervical , cifosis torácica y lordosis lumbar, incluso con la función pulmonar, la función sexual o la depresión.

Existen numerosas técnicas de reducción mamaria, pero las más habituales se basan en el patrón de Wise que deja un cicatriz en alrededor de la areola, vertical y en el surco de la mama. Otra técnica consiste en realizar una cicatriz alrededor de la areola y otra vertical, esta técnica solo la recomiendo para hipertrofias mamarias moderadas. Las cicatrices de alrededor de la areola y la vertical de la mama suelen evolucionar muy bien, la cicatriz situada en el surco de la mama queda oculta por la caída de la mama. Curiosamente, hablando con las pacientes para prácticamente ninguna paciente las cicatrices son un problema. El complejo areola pezón se nutre con pedículos que pueden ser supero-interno o inferior, aunque también puede ser lateral o superior.

Si bien existen paciente con índice de masa corporal (IMC) normal, es frecuente la asociación de sobrepeso y gigantomastia. Actualmente, se están buscando nuevos indicadores de riesgo de Sindrome Metabólico, siendo propuesta por la Canadian Medical Association Journal la gigantomastia como medida del riesgo de desarrollo de diabetes tipo II.

El tejido graso a parte de las funciones más conocidas como depósito de energía y aislante térmico, cumple otras muchas funciones al secretar factores biológicos denominado adipokinas que juega un papel fundamental en la regulación del metabolismo.

El síndrome metabólico ( SM) también se denomina «síndrome de Reaven», «síndrome de resistencia a la insulina» o «síndrome metabólico X» es una conjunción de factores de riesgos para que una persona sufra enfermedades cardiovasculares. Esta conjunción de factores de riesgo sería:
• Obesidad central
• Diabetes
• Niveles elevados de triglicéridos y niveles bajos de lipoproteínas de alta densidad
• Presión arterial alta

Si bien algunos estudios apuntan a la importancia de la grasa visceral como importante factor de riesgo para el desarrollo del síndrome metabólico, otros se centran en la localización periférica o troncal de la grasa subcutánea de la misma.

Actualmente, existen numerosos estudios que se centran en los efectos que conlleva la extirpación de la grasa corporal sobre el metabolismo.

La mama contiene más tejido adiposo que glandular y esta proporcionalmente en consonancia con el IMC de la paciente. Nuevos estudios han analizan las repercusiones de tras una reducción mamaria, encontraron un aumento significativo de la sensibilidad a la insulina, incremento de los niveles del colesterol HDL (bueno) y de los niveles plasmáticos de adiponectina .Esta última juega un importante papel en la regulación de la hemostasia energética y la función de la insulina. Se ha descrito como los niveles de adiponectina están reducidos en los pacientes obesos y aquellos diagnosticados de diabetes tipo II.

Con lo anterior se demuestra que la mejoría de las pacientes no es solo a nivel físico con disminución del dolor de espalda, hombro, cuello,… sino que la intervención tiene repercusiones beneficiosas a nivel metabólico de las pacientes.

Para más información puede descargarse la Guía Clínica de Reducción Mamaria del Dr. Marco Antonio Amaya Guia Clínica Reducción Mamaria

Dr. Marco Antonio Amaya Benítez
Cirugía Plástica, Estética y Reparadora