La reducción de mamas: ¿estética o necesidad?

La gigantomastia es una afección en la que se produce un crecimiento desmesurado del tamaño de los senos; si bien este crecimiento es benigno, puede resultar incapacitante para las pacientes.

mastectomia-subcutanea

Las principales quejas de las pacientes con gigantomastia son las siguientes:

-Pliegues en los hombros producidos por el sujetador.
-Dolor en la espalda o cuello.
-Dolor de cabeza.
-Intertrigos o enfermedades de la piel en el surco submamario.
-Dificultad a la hora de hacer deporte.
-Algunas pacientes restringen su vida social en playas o piscinas.

Existían ya numerosos estudios en los que se demostraba que todos estos síntomas mejoraban de forma dramática tras intervenirse quirúrgicamente de reducción de mamas, pero recientemente se ha publica un nuevo estudio publicado por Eric H. Elowitz en la revista Aesthetic Plastic Surgery, en el que se centraron en estudiar las anomalías esqueléticas.

En el estudio se comprobó que las pacientes antes de ser operadas presentaban aumentados los ángulos de cifosis torácica y lordosis cervical y, que dichos ángulos disminuían 2 meses tras la intervención quirúrgica. Eso se correlacionaba con el alivio de los síntomas; otro estudio mostraba que solo un 21% de las mujeres que presentaban gigantomastia referían no sentir molestias en la espalda y cuello. Este porcentaje se disparaba hasta el 74% en las mujeres que se habían intervenido.

La intervención de reducción de mamas consiste en reducir el volumen de los pechos y reposicionarlos correctamente. Si bien la paciente tras la intervención presentará cicatrices en el pecho, la ganancia en cuanto a bienestar físico les merece la pena, consiguiendo simultáneamente un pecho más proporcionado con su cuerpo.

Por todo lo anterior, la reducción de mama no debe ser considerada una intervención de cirugía estética.