Lipotransferencia mamaria. ¿Es seguro? ¿En qué punto estamos?

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La lipotransferencia mamaria cada día se está haciendo más popular. Se han ampliado las indicaciones y, asimismo, se han dado por resueltas algunas de las dudas que surgieron tras los primeros casos realizados.

Actualmente, para aumentar el volumen de las mamas y corregir algunas deformidades, la técnica más empleada es la utilización de prótesis mamarias. Esta más que demostrado la seguridad de las prótesis mamarias, así como la durabilidad de los resultados a largo plazo. Sin embargo, éstas tienen una vida media limitada y hace necesario, como ocurre con cualquier otra prótesis, un recambio de las mismas a los 15-30 años. De aquí surgió la necesidad de búsqueda de otras técnicas.

Los primeros casos publicados de aumento mamario con tejido graso obtenido después de una liposucción, mostraron resultados esperanzadores, pero también sembraron algunas dudas. Si bien el tejido implantado no requería de recambio alguno, las primeras dudas surgieron a raíz de la aparición de quistes grasos y la formación de granulomas; estos se traducían en las mamografías en calcificaciones que alarmaban a los radiólogos. También quedo claro desde un primero momento que el tejido infiltrado no podía ser ilimitado y el volumen aportado se mostraba en muchas ocasiones escaso, sobre todo al haber cedido la inflamación y que parte de la grasa se reabsorbiera, haciendo necesarias nuevas sesiones de infiltración.

¿Qué sabemos hoy?

1. Hasta la fecha, ningún estudio ha mostrado asociación entre cáncer de mama y lipotransferencia a pecho. Es más, se ha empezado a utilizar también en pacientes mastectomizadas, como apoyo u única técnica de reconstrucción.

2. El volumen máximo infiltrado se sitúa entorno a los 300 cc, siendo muy variable de paciente a paciente dependiendo de la cantidad de tejido previo. A menor cantidad menor volumen. El volumen máximo alcanzado en los casos de aumento mamario, no suele superar una copa.

3. Las alteraciones mamografícas encontradas, son las mismas que pueden aparecer como consecuencia de cualquier otra intervención sobre la mama.

4. El perfeccionamiento de las técnicas de lipoaspiración a baja presión y de lipotransferencia ha llevado a conseguir cada vez cifras más altas de supervivencia del tejido injertado.
Con los conocimientos actuales podemos llegar a los siguientes puntos:

1. La lipotransferencia es un procedimiento SEGURO. Pero como toda intervención no está exenta de riesgo. Es necesario una zona donante, y hay que evaluar cuidadosamente su indicación en aquellas pacientes con muy escaso panículo adiposo.

2. La cantidad de tejido infiltrado es limitada, por lo tanto, para un aumento de mama moderado serían necesarios 2 intervenciones, con un intervalo mínimo de 6 meses. El aumento de mama con prótesis mamaria continua siendo el gold estándar, relegando la lipotransferencia a aquellos casos en los que el aumento deseado sea pequeño.

3. Parece prudente que en aquellas mujeres con mamas fibroquisticas, con cierta agregación familiar de cáncer de mama, predisposición genética BRAC + , o mujeres que presenten cancerofobia, no deben realizar dicho procedimiento.

4. Está demostrado su gran utilidad correctora en mamas tuberosas, síndrome de Poland, asimetrías mamarias, o pequeñas irregularidades presentes tras otros tipos de intervenciones, como el aumento con prótesis, o la reconstrucción mamaria.

Aunque se ha derribado el miedo a la infiltración grasa en la mama, tras comprobar su seguridad mediante numerosos estudios, no debemos caer en la tentación de utilizar dicho procedimiento como la nueva panacea, sino que, una vez comprobado su utilidad y seguridad, tener esta técnica como una más en el arsenal terapéutico de todo Cirujano Plástico.

Dr. Marco Antonio Amaya
Cirujano Plástico