PSORIASIS Y LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

La psoriasis es enfermedad crónica de la piel bastante común, que se caracteriza por la aparición de placas de color rojizo cubiertas de escamas, en alguna parte de la superficie corporal, y que se puede acompañar de artritis. La etiología de la psoriasis es desconocida aunque compleja, en la que intervienen factores genéticos y ambientales.

psoriasis

La psoriasis afecta al 2% de la población de EE.UU.; puede comenzar a cualquier edad, aunque es frecuente manifestarse entre los 20 a 30 años y a los 50-60 años. Afecta a hombres y mujeres por igual, y puede tener diferentes presentaciones clínicas.

El tipo y las manifestaciones clínicas de la psoriasis en un paciente dependen de una combinación de influencias genéticas, factores ambientales (como el clima, traumatismos, stress, dieta) y enfermedades asociadas (como las infecciones bacterianas). Asimismo algunos medicamentos pueden desencadenar brotes de psoriasis, o empeorarla (beta bloqueantes, litio, antipalúdicos, interferón, etanol, etc.).

Recientemente se ha puesto de manifiesto que la psoriasis se asocia con el síndrome metabólico y las enfermedad cardiovasculares. Los pacientes con psoriasis no sólo son más propensos a tener factores de riesgo cardiovasculares, sino que presentar una forma severa de psoriasis incluso actúa como factor de riesgo de mortalidad por eventos cardiovasculares, como un infarto al corazón.

Los pacientes que sufren síndrome metabólico, (que resulta de la combinación de obesidad, hipertensión arterial, colesterol alto, intolerancia a la glucosa y resistencia a la insulina), presentan anomalías del sistema inmunológico similares a las observadas en los pacientes con psoriasis y también tienen un alto riesgo de sufrir un infarto de corazón. Si se suman estos dos factores: psoriasis y síndrome metabólico: el riesgo aumenta todavía más.

La mayoría de los ataques al corazón resultan de la aterosclerosis, que consiste en el desarrollo de placas o engrosamientos por depósito de colesterol en las paredes de las arterias. Normalmente estas placas son estables durante muchos años y no originan problemas médicos. Sin embargo, si una placa se encuentra inflamada tiene más posibilidad de que se pueda romper, bloqueando el flujo sanguíneo en las arterias, y desencadenando un infarto en el corazón o a nivel cerebral (ictus).

En los pacientes con psoriasis, las células del sistema inmune se congregan en la piel, y liberan moléculas inflamatorias en el torrente sanguíneo que podría contribuir al riesgo de ruptura de las placas de aterosclerosis.

Sin embargo, otros factores pueden contribuir a este riesgo de enfermedades cardiovasculares. La baja autoestima frecuente en estos pacientes podía favorecer determinados comportamientos como llevar una dieta poco equilibrada, el hábito de fumar o el sedentarismo.

Expertos creen que tratar de forma eficaz la psoriasis puede disminuir el riesgo de padecer este tipo de complicaciones cardiovasculares. Además es fundamental mantener un hábito de vida saludable, evitando la obesidad y fumar, y tratar enfermedades asociadas como la hipertensión arterial, diabetes y la hipercolesterolemia.